Hermione miró a Snape por encima de la mesa. No entendía porqué la había hecho venir a aquellas horas, cuando todos debían estar en sus respectivas salas comunes, pero había acudido igualmente porque no estaba dispuesta a darle un motivo para que quitase puntos a Gryffindor.
No era el mejor dia, pero todo comenzo a mejorar. No había sido uno de los mejores días para Asuka, odiaba las pruebas de sincronización mas que ninguna cosa en el mundo, el estar metida dentro de un cápsula de simulación por horas sumergida en el LCL acatando las ordenes de Ritsuko era algo tedioso y aburrido, lo único en que pensaba era en darse un ducha, secarse y salir lo mas rápido posible.
La noche había caído una vez sobre Ciudad Gótica, sus altos edificios y oscuros callejones creaban el ambiente necesario para los crímenes que la habían hecho tristemente celebre en los últimos años. No obstante para el común de los ciudadanos aquella era simplemente una noche más, solo algunos pocos estaban enterados de la amenaza que se cernía sobre la ciudad.
Como todos bien sabréis, las relaciones del famoso Clark Kent, son mayoritariamente heterosexuales, encaminadas a tener relaciones con su querida Lana Lang, pero lo que realmente quiere ocultar es su verdadera tendencia homosexual.
El general del ejercito del diablo Santor por fin había sido derrotado. Los restos de su armadura se esparcían por la base de la torre. A lo alto de esta torre se dirigían Fly y sus compañeros para rescatar a la princesa Liona. Allí esperaba la bella doncella aprisionada en un bloque de hielo.
La fiesta que se realizaba en las ruinas del castillo del reino de Papunika, con el fin de celebrar la victoria de los discípulos del maestro Iván sobre el maléfico Freizard y la división de las llamas heladoras, estaba llegando a su fin. Bajo el cielo nocturno se podían ver jarras y vasos tirados por el suelo, al igual que algunos soldados que habían bebido demasiado. Fly y Pop, que habían dejado al viejo Matrif tumbado sobre la mesa de la comida pasando su borrachera, vieron regresar a Mam.
ieg y Arcia se dirigían a una ciudad donde se podría encontrar Delacroix al llegar fueron atacados por un gran ejercito de monstruos. Quédate detrás de mí. - dijo Sieg sacando su espada. Arcia se coloco detrás de el y saco sus pistolas dispuesta a ayudarlo en caso de que el tuviera problemas. Un lagarto gigante la lanzó contra ellos Sieg corrió contra el lagarto, salto y le clavo la espada en la cabeza, el lagarto cayó muerto, decenas de criaturas se abalanzaron contra él pero todas fueron acabadas, Arcia solo estaba alejada de la batalla observando la pelea, estaba maravillada con la habilidad de Sieg, ahí estaba el luchando él solo contra un ejercito de criaturas monstruosas sin necesidad de que lo ayudara.