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TEXTOS. Clark Kent y su tendencia homosexual

Sábado, 12 de Abril de 2008, Hentai Geek

TEXTOS. Clark Kent y su tendencia homosexual

Como todos bien sabréis, las relaciones del famoso Clark Kent, son mayoritariamente heterosexuales, encaminadas a tener relaciones con su querida Lana Lang, pero lo que realmente quiere ocultar es su verdadera tendencia homosexual.



La mañana que comenzó todo, Clark se había levantado temprano para realizar su trabajo en la granja, y poder irse a clase. Estuvo realizando su tareas hasta aproximadamente las 8:00 de la mañana. Una vez que las terminó se dirigió hacia casa, para darse una ducha y vestirse para irse al colegio. Cuando entró en casa, su madre estaba preparando el desayuno. Clark le dio un beso, y directamente se marchó para arriba. Cuando entró en el baño, Clark se encontró con su padre, Jonathan Kent, que había entrado hacía unos instantes y ahora estaba en la ducha.

Cuando Clark se percató de la presencia de su padre, hizo el gesto de salirse, pero su padre interrumpió: -Hijo, ya termino, pero no es necesario que salgas -, aclaró Jonathan.

-De acuerdo, papá -, dijo Clark y se dirigió hacia el lavabo.

Cuando estaba cepillándose los dientes, Clark se dio cuenta de que su padre, había dejado una pequeña raja entre ambas cortinas, y dejaba espacio suficiente por el cual veía bien la bañera.

Clark en varias ocasiones se había preguntado como sería el cuerpo de su padre, pues nunca lo había visto desnudo, no más alguna vez lo había visto sin camisa, pero poco más. Aquel día tuvo la ocasión de ver algo más.

Aunque no era su intención, inconscientemente en el reflejo del espejo, y a través de la raja de la cortina, Clark pudo observar la parte trasera del cuerpo de su padre. Pudo observar como el agua caía por su espalda, una espalda que estaba bien definida, gracias al trabajo en la granja, y que era robusta y dura. Lentamente los ojos de Clark fueron bajando hasta encontrarse con el trasero de su padre. Este era voluminoso, y bien formado. Aquel cuerpo era típico de un hombre que va al gimnasio asiduamente, aunque no fuese el caso de Jonathan. Sin darse cuenta, la polla de Clark había empezado a tomar forma, y seguramente que ya orgusollamente podría medir en libertad unos 23 cms. Justo en el momento en que continuó recorriendo con su vista el cuerpo de su padre, este se agachó para recoger la pastilla de jabón que se le había caído, momento en que Clark pudo observar por primera vez los cojones de su padre. Aunque el momento fue efímero, pudo constatar que se trataba de unos huevos gordos y con vello abundante.

En aquellos momentos, si la sensatez no hubiera permanecido intacta, Clark se hubiera abalanzado sobre su padre, y le hubiera acariciado su precioso culo, y sus prietos cojones. Cuando Clark pensó que todo el espectáculo había terminado, Jonathan, se giró para cortar el grifo, por lo que dejó una hermosa polla de al menos 18 cms, en reposo, a la vista del anonadado Clark.
-Clark, hijo, me pasas la toalla -, pidió Jonathan, sacando a Clark de su estado de anonadamiento.

Cuando Clark se acercó para darle a su padre la toalla, tuvo miedo de que este notara bajo su pantalón de chándal el más que aparente bulto de su erecta polla. En cuanto se la entregó rápidamente se giró para evitar ser descubierto, aunque no pudo evitar echar un último vistazo a su pecho peludo y perfectamente marcado. A partir de ese día, Clark no podía quitarse de la cabeza el varonil cuerpo de su padre, y buscaba cualquier excusa para volver a colarse durante la ducha de su padre, aunque no lo consiguió nuevamente.

Así pasó el tiempo, y al mes de aquel encuentro, Martha tuvo que marcharse de viaje de negocios a Metrópolis, con el padre de Lex Luthor, para el que actualmente trabajaba. El viaje duraría unos días, y aunque a Jonathan no le hacia gracia, no tenía alternativa. Cuando Martha se marchó, les dijo que se marchaba preocupada, pero Jonathan la intentó calmar, diciendo que todo iría muy bien. En esos momentos agarró a Clark que estaba junto a él por los hombros, y lo pegó a su cuerpo. Clark pudo sentir la fuerza con la que contaba su padre, además de poder deleitarse con el olor corporal del mismo; un olor que aparentaba ser el de la colonia que habitualmente usaba, mezclado con el olor del sudor por el trabajo en el granja.

Ese día trascurrió sin ningún tipo de novedad, Clark se marchó a clase, y Jonathan continuó en sus labores agrícolas. Cuando llegó esa tarde a casa, Clark se encontró a su padre tumbado en el sofá, con la cara bastante pálida, y algo sudorosa.
-Papá, ¿te encuentras bien? -, preguntó Clark algo preocupado.

-Nada, hijo, simplemente me he sentido algo fatigado, y me he tumbado en el sofá para relajarme -, dijo Jonathan con cara algo fatigada aún.

Clark sabía de los antecedentes cardíacos de su padre, y aunque al principio este fue reacio a ir al hospital, Clark lo consiguió convencer. Así pues cogieron el coche y lo llevó hasta Smallville para un chequeo. Los peores pronósticos de Clark se cumplieron, y el médico les indicó que había sufrido un leve infarto de miocardio, aunque no había sido muy grave. No obstante le dijo a Clark que tenía que cuidarlo muy bien, y darle la medicación a las horas exactas. Se marcharon hacia casa, durante el viaje, Jonathan cerraba sus ojos para reposar, momentos que Clark aprovechaba para mirar el voluminoso paquete que lucía la entrepierna de su padre.

Cuando llegaron a casa Jonathan se marchó directamente hacia la cama, y Clark preparó la cena, que luego le serviría en la habitación de su padre. Cuando Clark entró en el dormitorio, se encontró con su padre tumbado en la cama, con una fina sábana de verano que le tapaba hasta la cintura, y que por encima de la cual nada cubría, y dejaba el pecho de su padre al descubierto. Debido a el calor, el cuerpo de Jonathan despedía sudor fino como el rocío, que combinado con su bronceado de piel parecía brillar. Claramente el cuerpo de Jonathan, a pesar de sus 45 años, estaba digno de ver. Clark puso la comida a su padre, y lo dejó comer tranquilo. Por su parte se dirigió hacia el baño, y sentándose en la bañera se tuvo que hacer una suculenta paja para descargar tensión. Aunque podía haberse masturbado en 1 minuto, Clark quiso hacerlo de forma lenta, como lo hacían la mayoría de los humanos, para poder recrearse con las imágenes de su padre. En unos 15 minutos, Clark explotó con una corrida monumental, que dejó caer en el inodoro. Cuando se limpió y lavó las manos fue a quitarle la bandeja a su padre, y este parecía estar dormido. Clark se quedó mirando durante unos minutos el cuerpo de su padre, y deleitándose con la imagen de la axila de su padre, que estaba al descubierto, por tener el padre el brazo bajo la almohada.

Cuando Clark terminó de lavar los platos, y limpiar la casa, se subió hacia el cuarto de su padre, para cuidarle. Al fin y al cabo no había llamado a su madre, pues Jonathan se lo había prohibido, le dijo que no quería molestarla en sus negocios. Junto a la cama de sus padres había un viejo sillón mecedora en el cual Jonathan había colgado la ropa. Clark la quitó para echarla en una silla la más alejada de la habitación, no antes claro está de habérsela pasado por la cara y olido esa anteriormente citada mezcla de sudor y desodorante. Luego, se quitó sus zapatillas, y se sentó en el sillón mecedora, para esperar la hora de la medicación.

Pasaron varias horas, cuando Clark se despertó, y vio que ya pasaban 20 minutos de la hora establecida para la medicación. Cuando miró hacia su padre, este no estaba en la cama, pero pronto lo vio venir por el pasillo procedente del baño. Cuando entró en la habitación nada más que el slip cubría el cuerpo de Jonathan. Inmediatamente los ojos de Clark se clavaron en su paquete, que estaba terroríficamente abultado.
-Papá, es hora de tu medicación -, exhortó Clark mientras su padre se tumbaba en la cama.

-Si, si, hijo, ya me la tomé -, aclaró Jonathan. Clark miró hacia la mesita de noche, y ciertamente pudo ver el vaso con agua, y el envoltorio de la pastilla. Jonathan le dijo que se marchara a su cama, que no necesitaba nada, pero Clark no estaba dispuesto a dejarlo solo hasta que volviera su madre del viaje.
A la mañana siguiente, cuando Clark se despertó se marchó a realizar las tareas domésticas, además de las agrícolas. Dejó a su padre durmiendo. Luego se marchó a la escuela, y en cuanto terminó se fue para casa corriendo para prepararle el almuerzo a su padre. Cuando llegó Jonathan aún estaba acostado. En apenas 2 minutos, y gracias a su visión térmica, Clark preparó la comida. Se la subió, y se la dejó a su padre. Luego nuevamente bajó y terminó de hacer los quehaceres domésticos.

Pero, cuando llegó la noche, Clark se dispuso a hacer lo mismo que la noche anterior, y se sentó en el sillón mecedora. Cuando Jonathan se dio cuenta lo interrumpió; -No, Clark, hijo, esta noche te marchas a tu cama -, dijo tajantemente su padre.

-No, de eso nada papá, hasta que mamá no regrese, yo me quedaré aquí cuidándote.
Jonathan miró a los ojos de Clark, y vio que hablaba seriamente. Quedó en silencio durante unos segundos, y luego giró la cabeza hacia Clark y le dijo: -Está bien, tú ganas, pero si quieres quedarte en mi habitación, deberás compartir la cama conmigo -, aclaró finalmente Jonathan.
La cara de Clark quedó pálida como cuando se veía expuesto a la kriptonita, pero no supo que decir, aquello le pillo de sorpresa. Que podía alegar para no meterse en la cama con su padre.
-Y bien, ¿a qué esperas? -, concluyó Jonathan, al mismo tiempo que abría las sábanas por el lugar en que la cama estaba desocupada.

Clark pensó que negarse podía delatar sus sentimientos hacia su padre, y pensó que haciéndolo, mostraba que no veía nada extraño en que dos hombres compartan la cama, y más siendo padre e hijo. Así pues Clark se quitó los pantalones, y la sudadera, dejándose simplemente el slip, y una camiseta de manga corta. Y rápidamente se metió en la cama con su padre. El corazón de Clark latía vertiginosamente simplemente con el hecho de pensar en el más mínimo roce con su padre. Clark se colocó en posición lateral, para esconder la erección que ahora se le presentaba, y que le hubiera producido muchos problemas al no poder justificarla.

La noche hizo acto de presencia, y a la media hora, Jonathan Kent comenzó a roncar levemente. Clark por su parte no podía ni dormir, pues mil cosas pasaban por su cabeza, desde la visión de aquel día de su padre en la ducha, hasta la posibilidad de rozarse con él. La postura se hacía incómoda, y finalmente Clark se tuvo que girar. Jonathan estaba dando la espalda a Clark. Inconscientemente la mirada de Clark se clavó en el slip de su padre, que a diferencia de los calzoncillos largos que este usaba, los de Jonathan eran cortos. A Clark siempre le había excitado más los hombres que usaban slip corto que largo, y este era el caso de su padre.

Poco a poco Clark fue ganando en confianza, y llegó el momento en que su mano rozaba la espalda de su padre. Jonathan continuaba durmiendo profundamente. Aunque Clark estaba muy nervioso, atraído por la excitación, poco a poco fue acercando su cuerpo al de su padre. El leve roce que le unía a su padre, se fue tornando en acaricias, hasta que con confianza pasaba su dedo por todas las líneas que formaban sus músculos. La excitación de Clark era notoria, y su respiración agitada, casi en exceso. Clark no tuvo más remedio que levantarse, con sumo cuidado para no despertar a su padre, e irse al baño a hacerse una paja. Cuando volvió, Jonathan estaba tumbado boca arriba, y aún seguía durmiendo y con un leve ronroneo que mostraba que aún dormía. Así pues, Clark, ya sin miedo ninguno, se acostó, echando el brazo sobre el pecho de Jonathan, quedando dormido casi instantáneamente.

Al día siguiente la cosa fue más o menos igual que los días anteriores. Martha llamó diciendo que llegaría en unos 3 ó 4 días. Aquel día, cuando Clark volvió del colegio, se encontró a Jonathan en la calle, trabajando nuevamente. Clark reprendió la conducta de su padre, y le recordó lo que le había dicho el médico, que nada de trabajo en unas semanas. Así, casi obligó a Jonathan a que volviera a casa, a la cama. Clark trabajaba duro y rápido, pensando en que su recompensa llegaría por la noche, cuando nuevamente pudiera acariciar el perfecto cuerpo de su padre.

Nuevamente, y como la noche anterior, Clark se fue para la habitación de sus padres, pero esta vez, Jonathan no puso impedimento en que Clark se quedara a dormir allí. Simplemente se corrió hacia un lado de la cama, y dejó lado a Clark. Como ya lo hizo la noche anterior Clark espero a oír los ronquidos de su padre, y cuando eso sucedió, nuevamente comenzó a acariciarle.

En esta ocasión, Jonathan estaba tumbado boca arriba, con su brazo bajo la almohada. Lentamente Clark comenzó a pasar su mano por la nuca, el hombro, y la desnuda axila de su padre. Poco después acercó su cara bajo la axila de su padre, y se inundó de la fresca fragancia del desodorante que este usaba. Por un momento Clark pensó en lamer, pero aquello era demasiado arriesgado, y se contuvo. Clark siguió acariciando el pecho de su padre, poco después bajo hacia el estómago, aunque tan inmerso estaba en su caricia, que no se percató de que el ronquido de su padre había cesado. Cuando Clark se dio cuenta, y gracias a la luz de la luna que entraba por la ventana, alzó la vista hacia la cara de su padre, se percató que este estaba con los ojos abiertos. En ese momento la cara le enrojeció rápidamente, al verse descubierto en sus caricias, y con su mano posada sobre el ombligo de su padre, casi con el dedo insertado en el mismo. La primera reacción de Clark, obviamente fue retirar su mano del cuerpo de su padre, y fingirse dormido.

Quizás su padre no se hubiera dado cuenta que estaba despierto, y pensó que lo había hecho inconscientemente. Cuando Clark comenzó a retirar la mano, la fuerte mano de Jonathan apretó la de Clark, y la mantuvo sobre su estómago.
-¿Qué hijo, ya te has cansado de acariciarme? -, preguntó sin alterarse Jonathan.

De los labios de Clark no salió palabra alguna, y cuando se vio descubierto pensó en dar alguna excusa. En esos momentos la mano libre de Jonathan se dirigió hacia la cara de su hijo, y con un dedo le tapó los labios y le impidió decir nada. Acto seguido, la mano de Jonathan arrastró a la de Clark hacia su calzoncillo. Jonathan giró su mano y dejó la de Clark junto en su cuerpo, y fue restregándola sobre el enorme paquete de Jonathan. Las manos de Clark y de Jonathan subían a lo largo de la polla de este último, haciendo crecer más y más su longitud. Cuando llevaba sobre un minuto haciéndolo, Jonathan alejó su mano de la de Clark, dejando que la acaricia ya la hiciera solamente su excitado hijo. Ahora ya no solo acariciaba la polla, sino que también agarraba indistintamente sus huevos, y su polla.

De vez en cuando, Clark miraba a la cara de su padre, y veía una sonrisa que le impulsaba a continuar. Pero cuando Clark quiso bajarle el calzoncillo, no pudo evitar pensar lo que estaba haciendo, y que eso no era correcto. Así, paró su movimiento, y a la velocidad de la luz salió de la cama y de la habitación de sus padres. Se marchó hacia el granero, y se quedó sentado, pensando en lo que había ocurrido. Aunque intentaba quitarse de la cabeza lo que sentía, no podía, y no había forma de que bajase la empalmada que tenía. Así fue como pensó en ir a casa y darse una ducha fría, que le calmara la calentura. A esas horas, y en verano, Clark no necesitaba de calentador. Se metió en la ducha, y se quitó la ropa, todo ello a alta velocidad. Abrió el grifo y dejó caer el agua por su sudoroso cuerpo, sudor inducido por tanta excitación.

Cuando no llevaba ni tres minutos, la puerta del baño se abrió, y Jonathan entró en él.

-¿Clark, hijo? ¿Estás bien?, -preguntó tímidamente Jonathan.

-Si, si, papá, estoy dándome una ducha -, respondió sin más explicaciones Clark.

-Hijo, perdona por haberte hecho pasar esto, dijo pesadamente Jonathan.

-No, no, papá, perdóname tú. Jonathan estaba junto a la cortina, mirando el desnudo cuerpo de su hijo, y Clark no pensaba en otra cosa que en que le hiciera su padre el amor. Sabía que no era lo correcto, pero no podía dejar de pensarlo.
Cuando su padre se volvió para salirse del baño, Clark sacó la mano por la raja de la cortina, y colocándola sobre el hombro de su padre, le sujetó para que no se marchara. Quizás avergonzado por su acción, nerviosamente la retiró, aunque eso fue suficiente para que Jonathan, se girara, y de un solo gesto abriera la cortina del baño. Ante él se mostró un Clark asustado, pero excitado, con su pene semi-erecto de al menos 22 cms. Cuando Jonathan miró hacia este, Clark sintió un poco de vergüenza, pero cuando miró al paquete de su padre y vio el estado de este, se le pasó todo. Jonathan levantó su pierna y la introdujo en la bañera. Clark dio un paso atrás para darle paso a su monumental padre. Poco después Jonathan se metió totalmente en la bañera, aunque aún llevaba su slip. Clark colocó sus manos sobre los hombros de su padre. Este acercó su cara a la de Clark, y por primera vez en su vida, el joven chico fue besado por un hombre.

La sensación que sintió Clark fue de un calor y una ternura sobrecogedora. Los labios de Jonathan estaban húmedos, y tiernos. Las manos de Clark se pasaron a la espalda de este, acariciándolo suavemente. Por su parte Jonathan cogía a su hijo por el culo, atrayéndolo hacia él. Por fin, Clark sintió la presión de la polla de su padre, contra su estómago. Poco a poco fue bajando sus manos, hasta llegar al prieto culo de su padre, y bajándole suavemente sus ya mojados calzoncillos. La pasión los envolvió, y lo que había comenzado por un beso romántico, se había convertido en un beso brutal y lujurioso.

Finalmente Jonathan agarró la polla de su hijo, ahora ya si en su máxima expresión, y lo masturbó. Clark dejó de besar a su padre, para pasar lamiendo cada centímetro de su cuerpo, pasando por su cuello, axilas, pechos, y deteniéndose en sus pezones durante algo más de tiempo, para continuar su bajada hasta la enhiesta polla de su padre. El capullo de Jonathan era desmesurado, y dejaba ver unos cojones bien gordos y apetitosos. Clark pasó su lengua lentamente por cada uno de sus huevos, y separándole un poco las piernas, incluso llegó a lamer la entrada del culo de su padre. En estos momentos, Jonathan comenzó a gemir fuertemente. Inconscientemente la lengua de Clark había alcanzado una alta velocidad, lo que obligó a Jonathan a pedirle a su hijo que se calmara, sino todo aquello acabaría muy pronto. En ese momento, Clark ya tenía su boca abierta, y preparada para engullir el enorme falo de su padre. En cuando este se calmó, y de un solo bocado, Clark se introdujo hasta el fondo los 24 cms de su padre.

Jonathan, ante tanto placer retorcía el pelo de su hijo con tal furia, que si no hubiera sido invulnerable le hubiera hecho daño. Clark se estaba deleitando con la polla de su padre, cuando este le detuvo. Colocó a Clark de espaldas, y mientras le corría el agua de la ducha por la espalda, comenzó a propinarle el primer beso negro que le habían hecho a Clark en su vida. El chico, al igual que antes lo había hecho su padre, empezó a gritar como un poseso. Al menos la tranquilidad de ambos es que la granja más cercana estaba a unos 2 kms, y nadie escucharía los jadeos de ambos sementales. Cuando llevaban un rato en esa postura, Clark rogó a su padre que lo penetrara. De los ojos de Jonathan apareció un extraño brillo, de felicidad, que llenó de alegría y excitación a Clark.

Jonathan hizo un gesto a Clark, para que le siguiera. El joven, una vez que había cortado el agua, sin más toalla, ni más atuendo, siguió a su padre, hipnotizado por su magnífico culo. En el camino hacia el dormitorio, Clark no pudo evitar acariciar el prieto culo de su padre, y abrazarlo por la espalda, mientras caminaban. Cuando llegaron a la habitación, Jonathan se tumbó totalmente extendido en la cama, dejando su polla a disposición de Clark, que se tiró sobre la cama, y la atrapó con la boca en un instante. La polla de Jonathan estaba siendo lubricada por Clark, pero el joven chico deseaba saber lo que era una mamada. Una vez que se lo había propuesto a su padre, este decidió solucionarlo con un perfecto 69. Clark se colocó sobre su padre, y le puso su descomunal polla en los labios, para inclinarse rápidamente y atrapar con los suyos la polla de su padre. En menos que tarda en cantar un gallo, ambos hombres estaban tragando en toda su extensión sus magnificas pollas. A Clark, inconscientemente se le caían las lágrimas de alegría, de por fin, estar follando con su padre, al que tanto admiraba y deseaba. Mientras ambos se comían sus pollas, Jonathan había comenzado a dilatar el culo de Clark, que a pesar de su invulnerabilidad, pero gracias a su excitación, estaba actuando como el culo de cualquier humano. Si hubiera sido de otra manera, jamás hubieran podido dilatarlo las hábiles manos de Jonathan.

Cuando Clark estaba muy excitado, se levantó separándose de su padre, para girarse y colocarse sobre la extremadamente enhiesta polla de su padre. Jonathan pensó por un momento el usar preservativo, pero sabía que su hijo era invulnerable a cualquier enfermedad de la tierra, por lo que pensó que la sensación sin el mismo sería más placentera. Así mismo, usando un poco de crema sobre su propia polla, para evitar posibles rozaduras, Jonathan indicó al joven Clark que se sentara sobre ella. Así mismo, Clark, y sin el más mínimo síntoma de dolor, se tragó la polla de su padre de una sola embestida.

A Jonathan se le escapó un fuerte suspiro de placer, gracias a lo fácilmente que había cedido el culo de su hijo. Las embestidas eran profundas y certeras, pero en los ojos de Clark lo único que se entreveía era placer; placer en estado puro. Las manos de Clark acariciaban y pellizcaban los pezones de Jonathan. Este, aunque no quisieran admitirlo, estaba disfrutando más que en toda su vida, a pesar de que estuviera más que satisfecho con su mujer. Rápidamente cambiaron de posición, y Clark se tumbó en la cama bocabajo, con las piernas totalmente extendidas, y el culo un poco levantado. Rápidamente, y sin el más mínimo cuidado, Jonathan hundió nuevamente su enorme polla. Las embestidas se oían en toda la habitación como el “cuac” de un pato, aunque los jadeos producían un eco, que seguro se oiría en toda la casa, incluso quizás fuera de ella.

Al menos se practicaron otras 3 ó 4 posturas más, hasta que en la última, y como había sido en la primera, Clark cabalgaba sobre su padre, totalmente tumbado sobre su cama. Pero cuando Clark vio que su padre estaba exhausto de tanto esfuerzo, el joven paso unas décimas de segundo a supervelocidad, produciendo el mayor orgasmo de la hasta ahora dilatada vida de Jonathan. La caliente leche de su padre, fue a hundirse en lo más profundo del culo de Clark, que lo sintió como si volviera a nacer al sexo. Por su parte Jonathan estaba al máximo de excitación, y su grito de descarga, a pesar de ser ahogadizo, produjo que Clark se excitara más aún, teniendo una corrida de un volumen sin igual. Así, una vez que se había corrido sobre el pecho de su padre, suavemente se dejó caer sobre el mismo, y volvió a besar a su padre, y a lamerle todo su cuerpo. Quedando dormidos, y abrazados toda la noche.

A la mañana siguiente, Clark y su padre tuvieron una charla muy seria al respecto. Jonathan le explicó que siempre había deseado follar con un hombre, y que el haber sido con su hijo lo había llenado de alegría. Por su parte Clark agradeció a su padre su compresión, y le prometió que siempre lo tendría cuando lo quisiera. Desde aquel día, y siempre que han podido sin contárselo a Martha (para que no sufriera), Clark y su padre se van al campo a echar un polvo, aunque no sería el único hombre con el que Clark las tuviera.

Quiero dedicar este relato a todos los que hayan participado en la excepcional película “Brokeback Mountain”.

En fin, estimados amigos, espero que esta pequeña fantasía, os haya gustado. Si es así, os escribiré otras, más adelante. Como siempre espero vuestros correos con los comentarios y si queréis agregarme a Messenger, hacedlo a través de jp280278_3. Un saludo para todos.

Autor: Juan jp280278 (arroba) hotmail.com

 

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